Localización

El conjunto escultórico La Tertulia se encuentra situado en la plaza San Xosé, a escasos metros del centro histórico de la ciudad de Pontevedra, muy cerca de la iglesia de A Peregrina.

Conjunto escultórico La tertulia

A finales del s. XIX y principios del s. XX proliferaron en toda Europa, especialmente en las grandes ciudades, los llamados cafés tertulia. En ellos se reunían periódicamente intelectuales de la época para conversar sobre cualquier tema de actualidad, pero sobre todo de literatura, arte y política. En Pontevedra algunos de los personajes más ilustres de la ciudad acostumbraban a reunirse en las mesas del lujoso café Moderno, inaugurado en 1903. Entre otros, eran asiduos Alexandre Bóveda, Valentín Paz-Andrade, Ramón Cabanillas, Carlos Casares, Manuel Quiroga y Alfonso R. Castelao.

Conjunto escultórico La Tertulia
Conjunto escultórico La Tertulia

En La tertulia, el escultor César Lombera buscó no sólo homenajear a estos personajes esenciales de la cultura gallega, sino reivindicar el propio acto de la tertulia. La obra representa a todos ellos sentados alrededor de dos de las mesas del susodicho café, a excepción de Manuel Quiroga, que toca el violín, y Carlos Casares. Sus dos sillas quedan libres para que el público pueda unirse a la tertulia.

El grupo escultórico, realizado en bronce, fue inaugurado en enero de 2006. Su coste fue sufragado por la ya desaparecida Caixa Galicia, aunque posteriormente fue donado al concello de Pontevedra. En su corta vida la obra ha sufrido numerosos actos vandálicos, especialmente la figura del músico Manuel Quiroga. De hecho, el arco de su violín tuvo que ser eliminado tras sufrir varios ataques.

Conjunto escultórico La tertulia

Sobre el autor

Nacido en Euskadi en 1953, aunque afincado en Galicia desde 1964, César Lombera es un veterano artista con una dilatada trayectoria profesional. Es especialmente reconocido porque en 1994 hizo pasear de nuevo a las hermanas Fandiño, más conocidas como Las Marías, por la Alameda de Santiago de Compostela, una obra emblemática que contribuyó a divulgar la dura historia de represión que sufrieron estas dos hermanas durante el franquismo. En Pontevedra es autor también de la escultura de Valle-Inclán situada en la plaza de Méndez Núñez, en pleno casco antiguo.

El café Moderno

La hermosa casona que albergó durante buena parte del siglo XX el café Moderno fue promovida a finales del siglo XIX por Bernardo Martínez Bautista, un rico indiano que, tras hacer fortuna en Cuba, regresó a su tierra natal para pasar los últimos años de su vida. El edificio, que compartía con otras dos familias de la burguesía local, fue inaugurado en el año 1902. En la actualidad es sede de uno de los centros socioculturales de Afundación, una institución perteneciente a Abanca dedicada a promover en la ciudad actividades educativas, sociales y culturales.

La última rehabilitación del edificio, rematada en el año 2000, fue dirigida por el arquitecto portugués Álvaro Siza y conserva detalles como los espejos y las lámparas originales, los pilares de hierro, el hall de entrada y la impresionante escalera que da acceso a todo el edificio. En los bajos vuelve a albergar un encantador café que conserva interesantes pinturas de algunos de los artistas gallegos más destacados del s. XX, como Demetrio Monteserín, Luís Pintos Fonseca, Carlos Sobrino o Laxeiro.

Anecdotario

El 31 de agosto de 2016 un niño de tres años quedó atrapado mientras jugaba entre los brazos de la escultura que representa a Valentín Paz-Andrade. Para liberarlo tuvieron que intervenir los bomberos, quienes finalmente terminaron por romper uno de los brazos de la figura. El niño resultó ileso, pero en el incidente resultó herido leve un agente de la policía local. El artista, que reparó la obra unos meses más tarde, afirmó que diseña sus esculturas con el objetivo de que se interactúe con ellas, aunque reconoció que nunca pensó que se pudiese producir algo semejante. Al final todo quedó en un susto.

A las tertulias se supone que uno iba a comunicarse y a compartir ideas de forma civilizada, pero lo cierto es que los debates a veces acababan de forma muy acalorada. Esto bien lo sabe Valle-Inclán, que perdió un brazo en el café de la Montaña (Madrid) tras una pelea con el periodista Manuel Bueno. Corría el año 1899 y el célebre escritor gallego, uno de los autores clave de la literatura española del siglo XX, contaba con tan solo 33 años de edad. Cuentan que cuando se volvió a encontrar con él le dijo: «Tranquilo, el brazo de escribir es el derecho».

 

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