En 1870 el escritor francés Julio Verne publicaba la segunda parte de una de sus novelas más célebres, Veinte mil leguas de viaje submarino:
Pues bien, señor Aronnax, estamos en la bahía de Vigo y sólo de usted depende que pueda conocer sus secretos. ¿Podía usted imaginar, señor profesor, que el mar contuviera tantas riquezas?
Con esta frase el capitán Nemo invita a su prisionero, el profesor Pierre Aronnax, a asistir a uno de los momentos más ambicionados por cualquier arqueólogo de la época: recuperar el oro de los galeones españoles hundidos en la batalla de Rande, acontecida en estas aguas el 23 de octubre de 1702.

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Localización
El monumento al capitán Nemo se encuentra situado en la playa de Cesantes, frente a la isla de San Simón, dentro de los límites del concello de Redondela.
Monumento al capitán Nemo
Inaugurado en el año 2004, el monumento al capitán Nemo fue ideado por el gran artista pontevedrés Moncho Lastra. Materializado en bronce por Sergio Portela Campos, el conjunto está presidido por la figura de Nemo, situada sobre un gran pedestal de granito de unos 3 metros de altura. A sus pies, dos buzos del submarino Nautilus recogen del lecho de la ría abundantes tesoros.
El capitán emerge sobre la superficie del agua independientemente del estado de la marea, pero los buzos quedan totalmente sumergidos durante la pleamar. «Si ‘nemo’ significa nadie en latín, sería el primer monumento a nadie», le gustaba decir a su autor, fallecido en mayo de 2006.

Curiosidades
A finales del año 2011 la fundación Illa de San Simón decidió retirar la estatua del capitán. La base sobre la que se asentaba la figura estaba tan deteriorada que se temía que con la llegada de nuevos temporales Nemo terminase en el fondo de la ría. Se iniciaron entonces los trabajos de construcción de una nueva estructura, esta vez maciza, capaz de soportar mejor el desgaste provocado por las fuertes mareas. En febrero de 2012, una vez terminada la obra, Nemo volvía a presidir el conjunto.

Julio Verne, a quien se homenajea en Vigo con otra impresionante escultura, llegó a visitar la ciudad en dos ocasiones. Tanto la primera, acaecida en junio de 1878, como la segunda, en mayo de 1884, fueron fruto de la casualidad. Un pequeño relato de su curioso paso por la ciudad puede leerse aquí.

Fotografías
Mayo 2017



Febrero 2018


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